Refutación a las teorías del valor trabajo y de la explotación de Marx – Juan Ramón Rallo

El primer error o primer problema: la arbitraria selección que efectúa Marx de cuál es el denominador común de las mercancías que participan en un intercambio.

El único elemento que tienen en común dos mercancías intercambiadas no es que sean fruto del trabajo humano. Recordemos que Marx afirma que los mercancías que son intercambiadas sólo tienen en común ser fruto del trabajo humano, pero esto es evidentemente falso.

Otras cosas que pueden tener en común otras propiedades que pueden tener en común son sus propiedades naturales, por ejemplo, su peso. En este sentido podríamos articular una teoría del valor-peso, según el cual el valor de cambio de las mercancías depende de su peso. O también de manera todavía más fundamental podríamos decir que lo que tiene en común dos mercancías intercambiadas es que son fruto de la energía, energía que se puede haber canalizado a través del ser humano o no. De hecho, fijémonos que esta teoría sería una teoría bastante más general que la teoría de valor trabajo. Al fin y al cabo, el trabajo humano no es más que una forma de aplicar energía.

Por tanto podríamos avanzar hacia una teoría todavía más general más amplia que la teoría de valor trabajo del marxismo y afirmar que el valor de cambio de las mercancías depende de la energía que socialmente sea necesaria para producirlas y que por tanto las mercancías se intercambian según el equivalente de energía que sea necesario incorporar a ellas para fabricarlas.

Realmente, lo verdaderamente relevante, la propiedad verdaderamente relevante o la característica realmente relevante que tienen en común las dos mercancías intercambiadas no es o no son, ni sus propiedades naturales ni el ser fruto de la energía sino que son mercancías, son bienes relativamente escasos con respecto a las necesidades humanas que pueden satisfacer. Es decir, lo que tienen en común la tonelada de trigo que se intercambia por las 200 docenas de huevos es que la tonelada de trigo es relativamente escasa con respecto a la necesidad social que satisface esa tonelada de trigo y las 200 docenas de huevos también son relativamente escasas con respecto a las necesidades que pueden satisfacer.

Esto es algo que además está implícito en el desarrollo marxista. Marx dice que un objeto sin valor de uso no es mercancía, no llega a ser mercancía y por tanto no se intercambia en el mercado. Si esto es así, significa que sólo serán mercancías aquellos objetos que sigan teniendo valor de uso. Es decir, aquellos objetos que sigan siendo susceptibles de satisfacer necesidades humanas y si siguen siendo susceptibles de satisfacer las necesidades humanas es porque las necesidades humanas subsisten en relación con la disponibilidad de esas mercancías.

Si existiera sobreabundancia de todas las mercancías en relación con las necesidades humanas, habría una parte del stock de esas mercancías que ya no serviría para nada, ya no se dirigiría a satisfacer ninguna necesidad humana y por tanto esa parte del stock de mercancías no sería realmente una mercancía, porque no tendría valor de uso.

Si las mercancías siguen siendo mercancías y se siguen intercambiando en el mercado es porque son relativamente escasas, su oferta es relativamente escasa con respecto a las necesidades humanas que satisfacen.

Marx no nos explica por qué si las mercancías tienen en común no solo ser fruto del trabajo humano sino también pueden tener en común su peso, su superficie o el ser fruto de la energía o sobre todo que ambas tienen utilidad para satisfacer, ambas son útiles a la hora de satisfacer necesidades sociales. Porque esas propiedades que también son comunes no pueden ser las que determinan los valores de cambio?

Fijémonos en el razonamiento que hace Marx donde no demuestra que solo el valor, que no solo que el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir las mercancías es la variable relevante para explicar su valor de cambio, simplemente descarta sin justificar, sin argumentar, que esas otras características que acabamos de citar sean las que puedan determinar esos valores de cambio.

Dice Marx: ese algo común en las mercancías intercambiadas no puede ser una propiedad natural, geométrica, física, química o de otra índole, de las mercancías. Sus propiedades corpóreas entran en consideración única y exclusivamente en la medida en que ellas hacen útiles a las mercancías, en que las hacen ser pues valores de uso.

Pero por otra parte, salta a la vista que es precisamente la abstracción de sus valores de uso lo que caracteriza la relación de intercambio entre las mercancías.  Es decir, esto no es un argumento, no es una forma de razonar. Es como decir, es evidente que el valor de cambio de las mercancías no depende de su utilidad, porque es evidente.

Si el valor de cambio no depende de la utilidad, debería ser capaz de explicar por qué no y Marx no hace esto. Marx en ninguna parte del capital nos explica por qué el elemento común que participa, que existe en todo intercambio de mercancías no puede ser la utilidad.  Simplemente dice que para él es evidente que no lo es, pero eso no es una forma científica de demostrar nada.

De hecho fijémonos como continua Marx: Ahora bien si ponemos a un lado el valor de uso del cuerpo de las mercancías nos olvidamos de este elemento que también es común en las mercancías únicamente le restará una propiedad, la de ser productos del trabajo útil. Después de decir que hay muchos elementos potenciales que tienen en común las mercancías que participan en un intercambio, vamos a olvidarnos de todos los que no me interesan y entonces solo tienen en común el ser fruto del trabajo humano.

De nuevo, no se está explicando por qué el elemento común no puede ser cualquiera de los otros y muy en particular el que dice la teoría subjetiva del valor, a saber, que son bienes útiles con respecto a las necesidades humanas y esto además es una cierta contradicción dentro de todo el esquema marxista porque como hemos dicho antes, Marx sólo analiza el valor de cambio de aquellas mercancías que son reproducibles a través del trabajo humano.

Pero Marx reconoce que hay otras mercancías que no son reproducibles a través del trabajo humano, que se intercambian en el mercado y que tienen a su vez un valor de cambio. Entonces si hay mercancías, por ejemplo, recursos naturales, ciertos activos reales, bienes que son únicos y exclusivos y que no se pueden reproducir, por ejemplo, cuadros de Picasso y que no se pueden reproducir nuevamente a través del trabajo humano. Si Marx reconoce que todo esto existe y qué, cuando llegue al mercado, tiene un valor de cambio, es evidente que se producen otros intercambios donde el elemento común no es el ser fruto del trabajo humano. El elemento común será otro. Pero si hay otros elementos potencialmente en común en aquellas mercancías que no son fruto del trabajo humano o que no son reproducibles a través del trabajo humano, porque ese mismo elemento común, básicamente la utilidad, no puede ser el que determina los intercambios de las mercancías, que si son reproducibles a través del trabajo humano?

Y cito a Marx para que quede claro que él consideraba que, como digo, su teoría del valor-trabajo sólo sirve para mercancías reproducibles a través del trabajo humano. Dice: por último al considerar las formas en que se manifiesta la renta de la tierra, es decir el arriendo abonado al terrateniente bajo el título de renta a cambio de la utilización del suelo, sea con fines productivos en el consumo, cabe sostener que el precio de aquellas cosas que no tienen un valor intrínseco, es decir, que no son el producto del trabajo como la tierra o que por lo menos no pueden ser reproducidos mediante el trabajo como las antigüedades, las obras de arte de determinados maestros, etcétera, puede ser determinado por combinaciones sumamente fortuitas.

Es decir lo que dice Marx es que el valor de cambio de todo aquello que no es reproducible mediante el trabajo humano se determina de manera fortuita, no es capaz de explicarlo. Son intercambios, tienen valor de cambio en los intercambios y esos intercambios o ese valor de cambio tendrá que tener algo en común según su propio razonamiento con las mercancías con las que se intercambia y ese algo en común el mismo dice que no es el ser fruto del trabajo humano. Por tanto qué es? Porque no es lo mismo que existe en común en las mercancías que sí son fruto del trabajo humano? Fundamentalmente, claro, la utilidad.

Segundo problema, el tiempo de trabajo socialmente necesario, que como sabemos es lo que determina el valor de cambio de las mercancías es un concepto vago y endógeno a la demanda. Por qué es un concepto vago? Pues en esencia porque no existe una unidad homogénea de trabajo abstracto al que reducir los distintos trabajos concretos y heterogéneos que tienen lugar dentro de una economía. O dicho de otra manera, imaginemos que el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una docena de huevos es el mismo que el tiempo de trabajo necesario para realizar una operación de cirugía muy compleja.

Imaginemos que para producir una docena de huevos hacen falta cinco horas de trabajo y para producir o para prestar esa operación de cirugía también el cirujano toma cinco horas. Eso significa que la operación de cirugía se intercambiará por el mismo valor de cambio que esa docena de huevos que ambas han costado cuantitativamente el mismo tiempo de trabajo socialmente necesario, es decir, cinco horas? Pues evidentemente no, porque cada una de estas mercancías aunque han  costado o incorporan cinco horas de trabajo socialmente necesarias, cada una de esas horas de trabajo, las horas de trabajo del granjero y las horas de trabajo del cirujano, no son homogéneas en su intensidad. Por tanto, para poder comparar horas de trabajo de distintas intensidades de trabajo concreto, es necesario reducir esas horas de trabajo concreto con distintas intensidades a horas de trabajo abstracto y decir, por ejemplo, la hora de trabajo socialmente necesaria de un cirujano equivale a 500 horas de trabajo socialmente necesario de un granjero. Esto es algo que el propio Marx reconoce.

Así como en la sociedad burguesa, un general o un banquero desempeñan un papel prominente y el hombre sin más, un papel muy deslucido, otro tanto ocurre con el trabajo humano. Este gasto de la fuerza del trabajo simple que en término medio todo hombre común, sin necesidad de un desarrollo especial posee en su organismo corporal. El carácter del trabajo medio simple varía por cierto según los diversos países y épocas culturales pero está dado para una sociedad determinada.

Se considera que el trabajo más complejo, por ejemplo, el del cirujano, es igual sólo a un trabajo simple potenciado o más bien multiplicado, de suerte que una pequeña cantidad de trabajo complejo equivale a una cantidad mayor de trabajo simple. El problema es que cómo establecemos la relación multiplicada que existe entre el trabajo simple por ejemplo de un granjero y el trabajo complejo de un cirujano? Lo que nos dice Marx es que tenemos que comparar los valores de cambio del producto de su trabajo.

 

Dice: La experiencia muestra que constantemente se opera esa reducción.  Por más que una mercancía sea el producto del trabajo más complejo, su valor de cambio lo equipara al producto del trabajo simple y por consiguiente no representa más que una determinada cantidad de trabajo simple. Es decir, lo que a lo que nos aboca Marx es a que comparemos cuál es el valor de cambio de una operación de cirugía y comparemos eso con el valor de cambio del kilo de tomates de un granjero. Entonces, si las 5 horas de un cirujano se intercambian por el equivalente a 20 horas de un granjero, cabrá decir que la hora de un cirujano es trabajo multiplicado equivalente a cuatro veces el trabajo de un granjero.

Entonces aparentemente aquí podríamos tener una respuesta. Es decir, aunque no existe una unidad homogénea mediante la cual podamos reducir desde un comienzo el trabajo heterogéneo de distintos trabajadores con distintas intensidades de fuerza de trabajo podríamos pensar que a través del valor de cambio de las mercancías que ellos producen podemos indirectamente conocer cuál es la proporción entre trabajo simple y trabajo complejo, trabajo multiplicado, de cada uno de esos trabajadores.

El problema de esto es que los diferenciales de intensidad de trabajo no pueden medirse por los diferenciales de los precios de mercado de las mercancías producidas. Y por qué razón no podemos hacer esto? Que es lo que nos sugiere Marx?

De hecho, el propósito o la misión del volumen tercero es explicar esto. Nos explica que los precios de mercado, que es lo observable y lo que podríamos comparar, el precio de mercado de una hora de una operación de cirugía y el precio de mercado de un kilo de tomates, nos explica que los precios de mercado de las mercancías no coinciden necesariamente con sus valores de cambio, que los precios de mercado de las mercancías pueden fluctuar por encima o por debajo de sus valores de cambio. Esto es algo que el propio Marx reconoce. Dice el volumen tercero del capital: La suposición de que las mercancías de las diferentes esferas de producción se venden a sus valores solo significa naturalmente que su valor es el punto de gravitación en torno al cual giran los precios y hacia el cual se nivelan sus constantes alzas y bajas.

Entonces, siempre habrá que distinguir además entre un valor de mercado sobre el cual hablaremos más tarde y el valor individual de las diversas mercancías producidas por los diferentes productores. El valor individual de algunas de esas mercancías estará por debajo del valor de mercado, es decir, que se requerirá menos tiempo de trabajo para su producción de lo que expresa el valor de mercado, el de otras estará por encima de él.

Por tanto, Marx nos está diciendo en el volumen 1 del capital, que para conocer las diferencias de intensidad entre una misma cantidad de horas de tiempo de trabajo socialmente necesario de dos trabajadores muy heterogéneos los trabajadores con complejidades a intensidades muy distintas, podemos conocer cuál es la relación de esas intensidades de trabajo, de esas intensidades heterogéneas de trabajo, comparando el valor de los productos, de las mercancías, que esos trabajadores crean. Pero el valor no es directamente observable en el mercado. Lo que observamos en el mercado son los precios de mercado y en el volumen tercero Marx nos dice que los precios de mercado no reflejan necesariamente el valor.

Por tanto, aunque la hora de un cirujano se pague por ejemplo a cien euros y la hora de un agricultor se pague a cinco euros, no podemos decir que la hora de un cirujano es veinte veces más intensa que la hora de un agricultor porque podría ser que esos cien euros, que es el precio de mercado de una hora de trabajo de un cirujano, no reflejan adecuadamente el valor del cirujano, porque los precios como dice Marx aquí pueden fluctuar al alza o a la baja y por tanto, si solo podemos conocer el diferencial de intensidades a través del diferencial de valores de cambio de las mercancías que producen por hora pero no podemos conocer cuál es ese valor de cambio de las mercancías que producen por hora porque el precio de mercado de esas mercancías fluctúa al alza o a la baja de sus valores de cambio. Lo dice aquí, leo de nuevo, es decir que se requerirá menos tiempo de trabajo para su producción de lo que expresa el valor de mercado, pues no hay forma de conocer cuál es el diferencial de intensidades en horas de trabajo heterogéneas.

Por tanto, apelar al tiempo de trabajo socialmente necesario para aproximar el valor de cambio de una mercancía por necesidad sea un concepto muy vago, muy indefinido, porque las distintas obras de distintos trabajadores no valdrán lo mismo y no tendremos forma de saber cuánto vale cada una de ellas porque los precios de mercado no serán un indicador para conocer esto.

Por tanto, al final Marx está cayendo en la arbitrariedad absoluta en la determinación de los precios. Y más allá de este problema metodológico, muy grave para conocer cómo se determina realmente el valor de cambio de las mercancías, hay otro problema adicional que este si se va más al fondo de la teoría del valor trabajo.

Recordemos que la teoría del valor trabajo de Marx afirma o pretende que creamos que el valor de cambio de las mercancías no depende de su utilidad, no está modulado por su utilidad. Como hemos dicho, si una mercancía no es útil, no llega a ser mercancía. Por tanto, ni siquiera puede llegar a tener valor de cambio. Pero el valor de cambio no está modulado, no es mayor o menor en función de si su utilidad es mayor o menor.

Pero esto es erróneo porque el propio Marx reconoce que el concepto de tiempo de trabajo socialmente necesario no es independiente ni de la oferta no laboral ni tampoco de la demanda de las mercancías que tienen un determinado valor de cambio, a su vez determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas.

Cito de nuevo a Marx: El tiempo de trabajo socialmente necesario es el requerido para producir un valor de uso cualquiera en las condiciones normales de producción vigentes en una sociedad y con el grado en medio de destreza e intensidad del trabajo. Es decir, el tiempo de trabajo socialmente necesario depende del resto de la estructura productiva, depende de cuál sea la oferta de medios de producción que se complementan con el factor trabajo para producir mercancías. Si una sociedad tiene muchos y muy buenos medios de producción, el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir un televisor será muy bajo y si una sociedad tiene medios de producción escasos y de muy mala calidad, el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir ese mismo televisor será más alto. Por tanto, el tiempo de trabajo socialmente necesario depende, está condicionado, estrictamente por las condiciones de la oferta no laboral.

Otro acaso quizá más llamativo incluso porque incluso hay una modificación retroactiva del valor de cambio es este que proporciona Marx: Si el tiempo de trabajo socialmente requerido para su producción se ha modificado, la misma cantidad de algodón por ejemplo en caso de malas cosechas representa una cantidad mayor de trabajo que cuando aquellas son buenas. Si el tipo de trabajo socialmente requerido para su producción se ha modificado, se opera un efecto retroactivo sobre la vieja mercancía que cuenta siempre tan solo como un ejemplar individual de su género y cuyo valor en todos los casos se mide por el trabajo socialmente necesario. Esto es por el trabajo necesario bajo las condiciones sociales actuales.

Fijémonos que aquí más lo que está diciendo es si el tiempo de trabajo socialmente necesario es uno en buenas condiciones climáticas cultivamos el algodón ya después de haber incorporado el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una determinada cantidad de algodón pero por lo que sea, hay un incendio o hay cualquier accidente y la mitad de la cosecha desaparece, retroactivamente el tiempo de trabajo socialmente necesario incorporado en esas mercancías se incrementa. Es algo así como si las mercancías que desaparecen le traspasaran valor de cambio a las mercancías que sobreviven.

Por tanto, no es sólo que para crear las mercancías, el tiempo de trabajo socialmente necesario y por tanto el valor de cambio depende de las condiciones de la oferta, es que incluso una vez producidas las mercancías el valor de cambio de tiempo de trabajo socialmente necesario depende de que esas condiciones se mantengan hasta que la mercancía sea enajenada.

Por un lado el tiempo de trabajo socialmente necesario depende de la oferta no laboral pero por otro, es que además depende de la demanda, depende de la utilidad relativa de los productos de eso que Marx nos decía que teníamos que hacer abstracción, porque no determinaba el valor de cambio.

Dice Marx: Supongamos por último que cada pieza del lienzo disponible en el mercado solo contiene tiempo de trabajo socialmente necesario. Puede ocurrir sin embargo que la suma total de esas piezas contenga tiempo de trabajo gastado de manera superflua si el estómago del mercado no puede absorber la cantidad total del lienzo al precio normal de dos chelines por vara, ello demuestra que se consumió bajo la forma de la fabricación del lienzo una parte excesivamente grande del tiempo de trabajo social en su conjunto, el resultado es el mismo que si cada uno de los tejedores hubiera empleado en su producto individual más tiempo de trabajo que el socialmente necesario.

Aquí se aplica lo de que pagan justos por pecadores. Que incluso el tiempo de trabajo socialmente necesario para Marx depende de la extensión de la demanda. Si la demanda es mayor y las mercancías se vuelven superfluas en relación con la demanda, el valor de cambio de las mercancías, aún cuando el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas no haya variado, el valor de cambio de las mercancías caerá y si las mercancías se vuelven -básicamente la implicación complementaria a esta que he mencionado- todavía más escasas de lo que eran en relación con la demanda de mercado y -esta es la parte quizá más interesante- el tiempo de trabajo socialmente necesario se incrementa porque entramos en rendimientos decrecientes de la producción de esa mercancía. Es decir, si la demanda de mercancías se incrementa y para incrementar la producción tenemos que recurrir a métodos productivos menos eficientes que los disponibles con un nivel de producción más bajo y tenemos que por ejemplo utilizar tierras sub marginales o el equipo de la maquinaria que tenemos disponible no es tan eficiente como la que veníamos empleando, porque si el tiempo de trabajo socialmente necesario se incrementa a resultas de una mayor demanda de esa mercancía, entonces el tiempo de trabajo socialmente necesario del conjunto de las mercancías se incrementará también.

Por tanto, no puede decirse en absoluto que el valor de cambio sea independiente del valor de uso porque a mayor valor de uso de una mercancía, mayor necesidad de producir esa mercancía y en la medida en que esa mercancía tenga que ser producida por métodos progresivamente menos productivos, es decir, que requieran un tiempo de trabajo socialmente necesario mayor, el valor de cambio de esa mercancía se incrementará. Por tanto la utilidad de la mercancía determinará indirectamente el valor de cambio vía condiciones productivas y además condiciones productivas que van más allá que la mera incorporación de trabajo, condiciones productivas que dependen de la organización de una determinada estructura productiva.

Por consiguiente, fijémonos que el valor de cambio, que el tiempo de trabajo socialmente necesario es una variable endógena a la demanda de mercancías es decir a la utilidad que le reportan a los demandantes, a los consumidores esas mercancías y también una variable endógena a la forma que adopte la estructura productiva dentro de la cual el trabajador desempeña su fuerza de trabajo para producir mercancías.

Y si el tiempo de trabajo socialmente necesario es una variable endógena a la demanda de mercancías y a la oferta no laboral de mercancías, en qué sentido podemos decir que solo el trabajo y no la demanda y no las condiciones complementarias no laborales de la oferta son las que determinan el valor de cambio? Que solo el trabajo y no la demanda y las condiciones no laborales de la oferta son las que determinan el valor de cambio?

A partir de aquí ya podemos avanzar hacia el tercer problema de la teoría del valor trabajo que además será el que nos permitirá ligar con el gran error que comete Marx en su teoría de la explotación. El tercer problema, el tercer error, es que es solo el trabajo es fuente de valor. Para Marx, sólo el trabajo humano, como ya hemos dicho, es capaz de generar nuevo valor de cambio. Ni los animales ni los robots pueden generar un nuevo valor de cambio. Para Marx, los animales o los robots, únicamente trasladan el valor de cambio que incorporaban cuando fueron producidos a su vez a través del trabajo.

Por ejemplo si para producir, para criar y engordar una gallina hacen falta 20 horas de trabajo humano. Si luego esa gallina la matamos para producir carne y la carne la comercializamos en el supermercado y el valor final de las pechugas de gallina, la gallina como tal, sólo trasladará 20 horas de trabajo, es decir el valor de cambio de la gallina en forma de pechugas o de filetes en el supermercado solo será de 20 horas de trabajo socialmente necesarias. Luego evidentemente, el proceso de transformación de una gallina muerta o fileteada a una gallina o unos filetes comercializados en el supermercado pueden requerir trabajo adicional y ese trabajo adicional para terminar vendiendo la gallina sí que sumará al producto final, pero la gallina en sí misma sólo trasladará el valor de cambio que ya tenía cristalizado, solidificado, cuando fue producida por el trabajo humano. Bien, esta es una clara arbitrariedad de Marx. No queda claro por qué ni los animales ni los robots pueden generar nuevo valor de cambio.

Imaginemos un caballo que necesita alimentarse diariamente con una determinada cantidad de comida y que incluso tiene que mantener su establo en determinadas condiciones para que el caballo se mantenga sano. Ese caballo diariamente podría estar empleado durante por ejemplo 10 horas y durante cuatro o cinco horas producir las mercancías con un valor de cambio equivalente al que sea necesario invertir para alimentar el caballo, para cuidar su establo, etcétera y toda la producción adicional de mercancías que realice ese caballo día a día será un plus trabajo del caballo, sería un plus trabajo del caballo, un excedente sobre el coste de las mercancías, el coste en términos de valor de cambio que se necesita para reponer y para mantener en adecuadas condiciones al caballo y a sus a sus crías.

Lo mismo con los robots. Imaginemos que fabricamos un robot, un autómata que es capaz de reproducir autónomamente nuevas mercancías. Bien, pues todo aquel exceso de mercancías que produzca el robot más allá del valor de cambio que se necesita para mantener en funcionamiento el robot ya sea para costear la energía que necesita el robot o ya sea para mantener en buen estado, cambiar las piezas que se vayan deteriorando, mantener en buen estado el robot, todo ese exceso de valor de cambio es nuevo valor de cambio que se genera en exceso del valor de cambio que hemos invertido al fabricar el robot. De hecho en realidad cualquier medio de producción capaz de incrementar la cantidad del valor de cambio de las mercancías que produce o es capaz de incrementar las mercancías en términos de valor de cambio por encima de su coste de reposición, deberíamos considerar que es capaz de generar un nuevo valor de cambio, un valor de cambio netamente positivo sobre ese coste de reposición.

Por qué Marx no quiere reconocer esto? Porque para Marx -de nuevo esta es una de las arbitrariedades que hemos destacado en el primer error en el primer problema – para Marx, solo el trabajo humano es fuente de valor. Entonces, solo el trabajo humano es fuente de valor el trabajo humano socialmente necesario es fuente de valor, pero como hemos visto en el problema 2, el tiempo de trabajo socialmente necesario depende en gran medida de las condiciones de la oferta no laboral, al final lo que está haciendo Marx sin explicitarlo claramente, pero es lo que está haciendo, es imputarle al trabajador toda la ganancia de productividad que se pueda derivar de un cambio de una mejoría en la estructura productiva.

Porque el tiempo de trabajo socialmente necesario depende de la estructura productiva pero ningún elemento de esa estructura productiva genera valor adicional al del trabajo. Por tanto, si la estructura productiva permite generar más productos que antes al complementarse con el trabajo y esos productos adicionales, esos nuevos productos, esos productos extraordinarios, con respecto a la situación anterior con respecto a la situación de otra estructura productiva, pues esos productos extraordinarios sólo se podrán imputar al trabajador.

Por ejemplo, imaginemos que en este con una determinada estructura productiva el tiempo de trabajo necesario para reproducir el valor de cambio de la fuerza de trabajo son 10 horas. Llega el capitalista y en esa estructura productiva incorpora nueva maquinaria, lo que permite que el trabajador reproduzca su fuerza de trabajo simplemente trabajando 6 horas al día, para Marx esta ganancia de productividad que deriva de un cambio de la estructura productiva porque el capitalista ha introducido nueva maquinaria, es imputable al trabajador y lo que nos dirá es que la reducción del tiempo de trabajo necesario de 10 a 6 horas si la jornada laboral se mantiene en 10 -antes era necesario trabajar 10, ahora solo es necesario trabajar 6- y si la jornada laboral se mantiene en 10 eso significa que ha habido un aumento del plus trabajo de 4 horas es decir que el capitalista ahora se apropia de 4 horas del trabajo del trabajador. Pero, por qué le imputa Marx esas 4 horas que son una ganancia de productividad derivada de la introducción de una nueva maquinaria en la estructura productiva? Por qué se las imputa al trabajador?

Una primera respuesta podría ser: porque esas esa maquinaria ha sido a su vez producida por otros trabajadores. Imaginemos que esa maquinaria la ha producido con sus propias manos el capitalista y que esa maquinaria producida por sí mismo la incorpora a la estructura productiva que permite que el trabajador que trabaja con esa maquinaria vea incrementada su productividad, hasta el punto de que antes necesitaba trabajar 10 horas para reproducir las mercancías que le permitían sostenerse con vida y con capacidades productivas, de 10 a 6 horas.

Por qué suponer que esa reducción de 10 a 6 horas, esa ganancia de productividad es imputable solo al trabajador y no al trabajo que ha incorporado a la maquinaria el capitalista y que permite por tanto la reducción del tiempo de trabajo socialmente necesario de 10 a 6 horas?

 

Fijémonos en la trampa que comete Marx para justificar esto, porque la segunda respuesta que podríamos dar aquí es que, una vez producida la maquinaria por el capitalista, si el trabajador se expropia, es decir, si cambiamos los títulos de propiedad sobre la maquinaria entonces sí es verdad que el trabajador no necesitará trabajar 10 horas para reproducir su fuerza de trabajo, sino que bastará con que trabaje 6. Por tanto al final con una determinada estructura productiva que sí que puede ser fruto de decisiones pasadas de los capitalistas pero con una determinada estructura productiva cambiando el régimen de propiedad de esa estructura productiva conseguiríamos reducir la jornada laboral necesaria del trabajador de 10 a 6 horas y esto sí sería así siempre y cuando supongamos que el hecho de cambiar los títulos de propiedad -por ejemplo de la maquinaria- no conduzca y haya menos maquinaria de la que habría manteniendo la propiedad de la maquinaria en manos de los capitalistas y fijaos que esa cuestión que es la clave más la resuelve de una manera tramposa.

Dice Marx: Como hemos visto durante una parte del proceso laboral el obrero se limita a producir el valor de su fuerza de trabajo esto es el valor de los medios necesarios de subsistencia. Como actúa en un régimen que se funda en la división social del trabajo no produce directamente sus medios de subsistencia sino que bajo la forma de una mercancía particular, del hilado por ejemplo, produce un valor igual al valor de sus medios de subsistencia o al dinero con el que los compra. La parte de la jornada laboral utilizada por él a tal efecto será mayor o menor según el valor medio de los artículos necesarios para su subsistencia diaria y por ende, según el tiempo de trabajo diario requerido el término medio para su producción. Si el valor de sus medios de subsistencia diario representa promedialmente seis horas de trabajo objetivadas, el obrero tendrá que trabajar, término medio, seis horas para producirlo, si en vez de trabajar para el capitalista lo hiciera para sí mismo por su cuenta y si las demás circunstancias fueran iguales el obrero tendría que trabajar realmente como siempre la misma parte alícuota de la jornada para producir el valor de su fuerza de trabajo adquiriendo así los medios de subsistencia necesarios para su propia conservación o reproducción continua.

Es decir, lo que está diciendo Marx es, céteris paribus, manteniendo todo lo demás constante, si la propiedad de los medios de producción pasa del capitalista al trabajador, el tiempo de trabajo socialmente necesario para reproducir la fuerza de trabajo, evidentemente no cambiará. Pero, cuán riguroso es ese céteris paribus? Es decir si cambian los títulos de propiedad de los medios de producción, no cambia la cantidad de medios de producción, no cambia la estructura de los medios de producción, no cambia por tanto las condiciones no laborales de la oferta, que son las que determinan el tiempo de trabajo socialmente necesario y por tanto la extensión de la jornada laboral necesaria. Y ese es justamente pues el problema cuarto y último que comete Marx y que invalida su teoría de la explotación, el error del céteris paribus de las condiciones productivas al cambiar el régimen de propiedad.

La cantidad y calidad de los medios de producción disponibles en una sociedad dependen de la cantidad y de la intensidad del tiempo de trabajo que los individuos dediquen a producirlos. Esto es así dentro del marco de la teoría del valor trabajo. No hace falta que salgamos ni siquiera de ese marco. Dentro del marco de la teoría de valor trabajo, la cantidad y calidad de los medios de producción que hay en una sociedad dependen de cuánto tiempo y de cuánta dedicación, cuánto esfuerzo, dediquen los trabajadores a producir esos medios de producción. Entonces, cambiando el régimen de propiedad de los medios de producción solo seguirá habiendo los mismos medios de producción que antes de cambiar el régimen de propiedad, si suponemos que el comportamiento de los agentes en relación con la reproducción, con la creación de medios de producción, no va a cambiar.

Pero esto es evidentemente una hipótesis del todo irreal. La cantidad y la intensidad del tiempo de trabajo que las personas pueden o desean dedicar a los medios de producción no es idéntico entre todas las personas. Cada persona puede y quiere dedicar un tiempo y una intensidad de trabajo a producir bienes en medios de producción que son distintas. Y de qué depende ese tiempo y esa intensidad del tiempo de trabajo dedicado a producir medios de producción? Pues depende por ejemplo, de la paciencia que tenga cada persona y la paciencia de todas ellas no es idéntica. Esto es lo que los economistas llamarían preferencia temporal. Si un trabajador dedica diez horas diarias a producir por ejemplo más caballos y en cambio otro trabajador no quiere dedicar 10 horas diarias a producir caballos como medio de producción sino que quiere dedicarlas a producir tomates para luego comérselos él y su familia y sus amigos. Evidentemente en esa sociedad habrá más tomates y no habrá tantos caballos o incluso aunque los dos produzcan caballos si uno los utiliza para comérselos y el otro los utiliza para venderlos y el que los compra se los come y en cambio otro los produce para que otro los utilice productivamente como medio de producción, pues en la sociedad donde las personas compran la mercancía del animal caballo para producir y no para consumir, pues en esa sociedad, en esa estructura productiva, habrá más caballos que son productivos que en otra sociedad donde se compran los caballos para consumir carne. Por tanto la paciencia de las personas para retrasar el momento de satisfacer sus necesidades lo que permite es ampliar el abanico de medios de producción disponibles en una sociedad, que son los que determinan el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir otra serie de mercancías.

Otro elemento que determina la distinta disponibilidad de medios de producción es la aversión al riesgo.  Imaginemos que un trabajador no quiere o no se atreve a producir caballos porque a lo mejor son un animal muy salvaje que implica mucho riesgo para su producción o por si queremos darle el trato de mercancías, imaginemos que no hay nadie que quiera comprar caballos para utilizarlos como medio de producción porque son un animal muy difícil de domar y de utilizar en actividades productivas, aunque si se utilizan bien puede dar como resultado una mayor producción futura de mercancías.  Bueno pues esa aversión al riesgo determina que haya más o menos caballos -y cuando digo caballos podrían ser máquinas o cualquier otro medio de producción-, más o menos caballos o máquinas y que se utilicen como medios de producción y si hay menos caballos que se utilizan como medio de producción las condiciones de trabajo socialmente necesarias para producir mercancías cuyo tiempo de trabajo se podría abaratar utilizando caballos, pues evidentemente ese tiempo de trabajo será mayor del que sería.

Y el tercer elemento que determina cuántos medios de producción hay disponibles dentro de una economía es la habilidad. No todas las personas tienen la misma habilidad para producir los mismos medios de producción. Como hemos dicho antes, yo no tengo por qué ser capaz de -no tengo los conocimientos de ingeniería para- producir ciertas maquinarias. Otra persona no tendrá los conocimientos de medicina para prestar servicios de cirugía.

Podemos no tener los conocimientos para adquirir medios de producción muy diversos ensamblarlos y coordinarlos todos ellos de manera adecuada y eficiente para producir de la manera más productiva posible, es decir, al menor tiempo de trabajo socialmente necesario posible, la mayor cantidad de mercancías. Entonces, en la medida en que no todas las personas somos igual de hábiles para producir o para organizar los medios de producción a la hora de producir mercancías, las diferencias de habilidad entre las personas también condicionan los medios de producción disponibles, la cantidad y la calidad de los medios de producción disponibles y por tanto la estructura productiva y por tanto el tiempo de trabajo socialmente necesario dentro de esa estructura productiva.

Si es evidente que no de cualquier forma llegamos a una misma estructura productiva, si las personas son más pacientes, si las personas son más adversas al riesgo, si las personas son menos hábiles, la estructura productiva a la que llegaremos será una del tiempo de trabajo socialmente necesario será una diferente a la que llegaremos si son más pacientes, más valientes y más hábiles.

Por tanto, si se prevé la expropiación, si se prevé que quien produzca o quien adquiera unos determinados medios de producción no va a retener la propiedad sobre ellos, las personas pacientes, valientes y habilidosas que podrían fabricarlos porque podrían incorporarlos a un proceso de producción, optarán por no hacerlo.

Pero sí yo sé que comprando un caballo y utilizándolo para producir me van a robar el caballo una vez lo haya comprado para dárselo al trabajador que pueda contratar con ese caballo, pues yo dejaré de comprar el caballo como medio de producción, tendrá que comprarlo el trabajador al que se le hubiese querido regalar el caballo que yo he comprado.

El problema a lo mejor es que ese trabajador no es tan paciente, no es tan propenso al riesgo o no es tan hábil a la hora de manejar este animal como lo soy yo. Entonces, si yo no estoy dispuesto a arriesgarme para adquirir un caballo y utilizarlo dentro del proceso de producción contratando por supuesto o adquiriendo fuerza de trabajo para complementar ese caballo, pues si yo no estoy dispuesto a hacerlo porque creo que me van a robar el animal, yo dejaré de demandarlo, este se dejará de producir y por tanto esa estructura productiva tendrá menos medios de producción, en este caso basados en animales.

Por tanto el céteris paribus del que habla Marx cuando dice si en lugar de trabajar para el capitalista un obrero trabaja para sí mismo requerirá de las mismas horas de trabajo necesarias para reproducir su fuerza de trabajo siempre y cuando todo lo demás permanezca constante, pero es que no todo lo demás va a permanecer constante, a menos que presupongamos que todas las personas tienen igual paciencia, igual aversión al riesgo e igual habilidad y eso no es un presupuesto realista.

Por tanto, si no todas las personas tienen misma paciencia, misma aversión al riesgo, misma habilidad. Si por tanto, hay personas que tienen que efectuar sacrificios a la hora de ahorrar, es decir, de retrasar la satisfacción de sus necesidades durante más tiempo, si tienen que asumir más riesgos de los que están dispuestas a asumir otras personas o si tienen una mayor habilidad, por ejemplo, para coordinar los medios de producción y crear estructuras de producción más eficientes que las que existían; si estas personas por tanto pueden incrementar la cantidad y la calidad de los medios de producción existentes y por tanto pueden a través de esa determinación de la estructura productiva modificar el tiempo de trabajo socialmente necesario del trabajador, lo que estamos diciendo es que no toda la productividad del sistema económico es atribuible al trabajador en sí mismo.

Parte de la productividad, parte de la mejoría del tiempo de trabajo socialmente necesario, parte de la mayor creación de valor de cambio es atribuible a las decisiones de ahorro, de inversión y de gestión empresarial que toman determinadas personas con un determinado perfil de preferencia temporal, de aversión al riesgo y de habilidad gestora.

Pretender que la estructura productiva sea la misma cuando estas personas toman estas decisiones que cuando no las toman es absolutamente irreal, salvo como he dicho, que supongamos que si esas personas no las toman las tomarán otras, pero para presuponer eso es necesario presuponer que todas las personas tienen una misma paciencia, una misma aversión al riesgo y una misma habilidad, lo cual de nuevo no es realista.

Por tanto, si no toda la productividad es atribuible al trabajador porque estas personas toman determinadas decisiones de creación de medios de producción en determinadas condiciones mejora la productividad del trabajador y si esas personas no toman esas decisiones, la productividad del trabajador no mejorará, parte del excedente de producción, que no genera solo el trabajador, sino que genera el trabajador en conjunto con los medios de producción que ellos han creado, bajo esas condiciones particulares de la producción el sistema económico deberá ir a parar a ellos por contribuir a incrementar la oferta de medios de producción y por tanto por contribuir a determinar la estructura productiva que es la que determina el tiempo de trabajo socialmente necesario junto con el trabajador y por tanto parte de la producción de esa estructura productiva, no sólo irá y no sólo merecerá ir al trabajador, sino también a aquellos capitalistas que con su ahorro, su inversión arriesgada y su habilidad coordinando factores productivos, han sido capaces de aumentar la productividad conjunta del sistema. Y esa parte de la producción que terminará yendo a los capitalistas por esas decisiones que han impactado sobre la estructura productiva y que han modificado el tiempo de trabajo socialmente necesario vía la mayor productividad del sistema económico  esa parte de la producción que va a parar a ellos es lo que más llama plusvalía, plusvalor, pero eso no es ninguna explotación, eso es simplemente trabajador y capitalista, cada uno aportando algo, el trabajador su fuerza de trabajo, el capitalista los medios de producción que ha creado donde no los había, debido a su ahorro, a su inversión arriesgada y a su habilidad coordinadora, ambos trabajando conjuntamente han dado lugar a una determinada cantidad de producción y como los dos han participado en producir esas mercancías, los dos terminan repartiéndose el valor de cambio conjunto contenido en esas mercancías. Marx lo que pretende en cierta medida es que el trabajador se quede con toda la mercancía y no remunere de ninguna manera el capitalista por su contribución a la hora de incrementar la productividad del sistema económico.

He dicho que Marx pretende que el trabajador se quede con toda la producción cuando esto realmente no es así. Marx era muy consciente de que el trabajador no podía quedarse con el producto íntegro de su trabajo porque era necesario invertir, reinvertir, protegerse frente a riesgos y remunerar a los gestores para que la estructura productiva se mantuviera y mejorara y para que, por tanto, la productividad del trabajador también fuera en aumento.

Si leemos su Crítica del Programa de Gotha lo que dice es lo siguiente: “Tomemos en primer lugar las palabras el fruto del trabajo en el sentido del producto del trabajo entonces el fruto del trabajo colectivo será la totalidad del producto social, pero de aquí hay que deducir: Primero: una parte para reponer los medios de producción consumidos”, es decir Marx está diciendo que de lo que produzca un trabajador o de lo que produzca el conjunto de trabajadores, una parte ya no puede ir a parar a los trabajadores porque es necesario ahorrar forzosamente para reponer los medios de producción que han sido consumidos en el proceso de producción, por tanto ahorro forzoso por un lado.

“Segundo: una parte suplementaria para aumentar la producción. Es decir, no sólo ahorrar para reponer los medios de producción consumidos, sino ahorrar adicionalmente para crear nuevos medios de producción. Por tanto, más ahorro forzoso y aquí el punto es, por qué sí hay trabajadores que no quieren ahorrar tanto y en cambio hay otros que sí quieren ahorrar más. Por qué no dejamos que los que quieren ahorrar más ahorren más y vendan en el mercado el fruto de ese ahorro, es decir el fruto de esos medios de producción y por tanto se cobren con parte de la producción de las mercancías adicionales que será posible lograr con la utilización conjunta de la fuerza de trabajo y de esos medios de producción que han creado o que han podido crear por ser ahorradores más pacientes que los otros? Por qué no se permite esa transacción que es perfectamente legítima y conveniente para ambos porque unos no quieren ahorrar y los otros sí? Por qué no se permite eso y si en cambio se obliga a que todos ahorran lo mismo?

Tercera deducción que hay que hacer del producto social del conjunto de trabajadores “el fondo de reserva de seguro contra accidentes, trastornos debidos a fenómenos naturales, etcétera.” Es decir, hay que hacer una provisión frente a riesgos. De nuevo, si hay gente que no quiere asumir en sus propias carnes la totalidad de los riesgos y otras personas que sí están dispuestas a soportar los riesgos de los primeros en sus propias carnes, porque no dejamos que unos les paguen a los otros para que soporten los riesgos? Esto es por cierto lo que sucede en cualquier seguro, si yo temo que mi casa puede sufrir un incendio y yo no quiero soportar todo el riesgo de que mi casa se incendia, lo que hago es pagarle a una empresa a una aseguradora para que si mi casa se incendia, ella soporta el riesgo de ese quebranto.

Bueno pues lo que Marx está diciendo es, no todos los trabajadores tienen que hacer una provisión frente a todos los riesgos. Por qué no dejamos que los riesgos, especialmente los riesgos vinculados al proceso de producción al proceso de creación de valor de cambio? Por qué no permitimos que unos trabajadores que no quieren soportar ese riesgo en sus carnes le paguen una porción de sus salarios a los capitalistas para que sean ellos quienes los soporten ese pago? No es otra cosa que una parte de la plusvalía pero todavía hay más.

“Estas deducciones del fruto íntegro del trabajo constituyen una necesidad económica y su magnitud se determinará según los medios y fuerzas existentes y en parte por medio de cálculo de probabilidades. Lo que no puede hacerse de ningún modo es calcularlas partiendo de la equidad. Queda la parte restante del producto social –después de deducir el ahorro para reponer mercancías para ampliar la producción y para ahorrar frente a riesgos queda la parte restante del producto total– destinada a servir de medio de consumo. Pero antes de que esta parte llegue al reparto individual, de ella todavía hay que deducir primero los gastos generales de administración no concernientes a la producción.”

Es decir, hay que remunerar a aquellas personas que se dedican a gestionar, a administrar, a coordinar al conjunto de trabajadores y de medios de producción. Marx lo que dice es que todos los trabajadores tienen que soportar el coste de esta gestión empresarial. Podríamos decir que es lo mismo que sucede en un mercado libre capitalista y los capitalistas son los que empresarialmente gestionan sus empresas y los trabajadores “vía plusvalía” les pagan por esa gestión que efectúan.

Cuál es la diferencia? Lo que dice Marx a continuación es que esta parte es decir, los gastos generales de administración, “En esta parte se conseguirá desde el primer momento una reducción considerabilísima en comparación con la sociedad actual, reducción que irá en aumento a medida que la nueva sociedad se desarrolle. Es decir, lo que está diciendo Marx es vamos a pagar mucho menos a los capitalistas por su administración y como vamos a pagar menos a los capitalistas por su administración, el producto que irá a parar al trabajador será mayor de lo que es ahora.

El punto es qué sabe Marx sobre que el trabajo de los capitalistas a la hora de coordinar trabajadores y medios de producción es menos valioso de lo que se está pagando en una economía de libre mercado? Por qué hay que rebajarles en otras palabras el sueldo a los capitalistas que coordinan los medios de producción y a los trabajadores con respecto a las rentas que obtienen hoy? Cómo sabe Marx que se está sobre remunerando a los capitalistas? Pues realmente no lo sabe. De hecho esto lo podemos replantear en términos de teoría del valor trabajo. Cuál es la intensidad del trabajo de los capitalistas en relación con la intensidad del trabajo de los trabajadores? Es decir, 10 horas de trabajo de un capitalista son igual de intensivas que 10 horas del trabajo de un trabajador? O en cambio de la misma manera que la intensidad del trabajo de un cirujano podría ser 10 veces 20 veces 50 veces la de un granjero la intensidad del trabajo coordinador de un capitalista puede ser también un múltiplo gigantesco de veces de la intensidad del trabajo de un trabajador raso?

Esto, de nuevo Marx no nos lo puede decir. De hecho si atendiéramos a su explicación de cómo reducir a unidades de trabajo homogéneo el trabajo heterogéneo de distintos trabajadores lo que deberíamos observar es el diferencial de remuneración de los productos, de las mercancías, de cada uno de estos trabajadores en el mercado y en este sentido, si el valor de mercado de la producción de uno es muchísimo mayor que el valor de mercado de la producción de otro, deberíamos decir que en función de sus diferenciales de valor de mercado también hay diferenciales de sus valores de la intensidad de sus horas de trabo Ya hemos dicho que esto tiene problemas de coherencia dentro de la teoría marxista porque los precios de mercado no tienen por qué reflejar los valores de cambio pero si nos inscribimos a la interpretación literal de Marx, deberíamos convalidar los diferenciales de remuneración de capitalistas y trabajadores suponiendo que simplemente son diferenciales de intensidad de su trabajo, del trabajo como coordinador del capitalista y del trabajo de reproductor de órdenes del trabajador. Si no atendemos a esta la literalidad de la teoría del valor trabajo pues simplemente no sabemos cuál es el valor que está generando un capitalista como coordinador. De hecho esto lo descubrimos a través del proceso de competencia: Si un capitalista genera mucho valor alianza en trabajo conjunto con un trabajador esa empresa logrará muchos más beneficios que otra empresa que no incorpora ese capitalista. El hecho diferencial entre una empresa y otra será el capitalista y si y si la empresa que incorpora ese capitalista gana mucho más dinero es porque diferencialmente ese capitalista genera mucho más valor que el otro merced a su valor habilidad.

Por eso en lugar de expropiar absolutamente toda la propiedad y socializarla, bastaría con que los trabajadores compitieran vía cooperativas con las empresas donde existen capitalistas que coordinan el trabajo y las funciones dentro de esa empresa. Si el capitalista por su habilidad no incorpora ningún valor adicional, es decir, no incrementa su habilidad gestora la productividad del trabajador, lo que sucederá es que las remuneraciones en la cooperativa serán mucho mayores que en la empresa capitalista y por tanto los trabajadores se organizarán de manera cooperativa. Si en cambio, las remuneraciones son mayores en la empresa capitalista porque la empresa capitalista es más competitiva frente a la cooperativa y lo es, porque el capitalista aporta un valor que no está presente en la cooperativa, entonces lo que tenderán a predominar son empresas capitalistas y no empresas cooperativas.

Pero lo que no tiene sentido es decir: vamos a expropiar los medios de producción que están siendo coordinados por los capitalistas y pese a habernos cargado los incentivos y la capacidad de organización de esas unidades productivas de los capitalistas, vamos a suponer que la productividad de esa economía no desciende y que por tanto esa economía, con esos medios de producción, ahora ordenados de una manera radicalmente distinta e incluso si no hay más ahorros o no hay el mismo ahorro y la misma propensión al riesgo, con una reducción de la cantidad total de medios de producción, pues esa economía con menos medios de producción y organizados de manera distinta va a ser igual de productiva que la economía con más medios de producción y mejor organizados.

Ese céteris paribus no tiene ningún sentido y pensar que ese céteris paribus es correcto y que por tanto las dos economías son equivalentes y que por tanto lo único que cambia es que en una economía el trabajador está menos remunerado que en la otra es lo que lleva a la conclusión errónea de que el trabajador está explotado y está cediendo parte de su jornada de trabajo al capitalista. No cede nada de su jornada de trabajo al capitalista, el capitalista amplía la capacidad productiva del trabajador con su ahorro su inversión y su habilidad coordinadora y al hacerlo el trabajador es capaz de producir más y cómo es capaz de producir más ese extra de producción que logra gracias al ahorro inversión y habilidad gestora a la hora de crear medios de producción por parte del capitalista, esa producción extra que genera el trabajador es la que le entrega al menos en parte al capitalista como precio, como pago por el valor de cambio extraordinario que ha permitido generar el capitalista gracias a su actividad ahorradora, inversora y gestora. No hay explotación, la explotación es simplemente el pago por la actividad laboral, por la actividad ahorradora, inversora y gestora y todo esto es también la actividad productiva que genera el capitalista.

En definitiva, la teoría del valor trabajo es errónea por las razones que hemos explicado, una serie de supuestos totalmente arbitrarios y en parte contradictorios que adopta más para terminar defendiéndola y a su vez la teoría de la explotación también es errónea no sólo porque la teoría de valor trabajo lo es que evidentemente es que la teoría hablar de trabajo es errónea, la teoría de la explotación ya no tiene ninguna base pero incluso aceptando la teoría del valor trabajo la teoría de la explotación es errónea porque al final se niega a reconocer la contribución que desarrolla el capitalista dentro del proceso productivo.

Fuente: Transcripción del video:  Refutación a las teorías del valor trabajo y de la explotación de Marx – Juan Ramón Rallo

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