Socialismo y Comunismo

El término socialismo fue creado por Henri de Saint-Simon, uno de los fundadores de lo que luego se llamaría socialismo utópico.

El socialismo moderno, como sistema económico implantado en el siglo XX en diferentes países, tiene su origen en la doctrina marxista. Federico Engels acuñó el término socialismo científico para diferenciar el marxismo de las corrientes socialistas anteriores englobadas por él bajo el término socialismo utópico.

El socialismo había sido una vieja idea utópica. Las teorías desarrolladas por Marx tienen su fuente en otros grandes pensadores de la época, como Adam Smith y David Ricardo en la teoría del valor, de Henri de Saint-Simon y Georg Hegel en el método dialéctico, y  de John Stuart Mill en las leyes sociales que rigen los cambios en la sociedad. Marx toma elementos de ellos, aunque también de otros, y los utiliza en la formulación de sus teorías económicas y sociales, produciendo un cuerpo teórico diferente que revolucionó el pensamiento intelectual de su época.

El sansimonismo elimina todo lo que puede ser causa de división y desigualdad entre los seres humanos: la propiedad privada, el mercado, la competencia, y, en última palabra, aquella libertad que es fuente de desigualdades, abusos y explotación en el mundo capitalista. La ciencia y el orden sustituirían de este modo a la anarquía y la codicia en el campo económico. La vida productiva estaría bajo la vigilancia de un Banco Central a través del cual el Estado ejercería su benevolente autoridad sustentada en la competencia de sus ingenieros, empresarios y técnicos, los héroes intelectuales del momento, sobre todo si egresaban de la École Polytechnique, a la que los sansimonianos veían como una verdadera fábrica de genios. Algo después Marx y Engels descartarían de manera un tanto despectiva lo que llamaban este «socialismo utópico». Mario Vargas Llosa. La llamada de la tribu. (2018)

El marxismo,  un cuerpo de doctrina desarrollado por Karl Marx y, en menor medida, por Friedrich Engels a mediados del siglo XIX. Originalmente constaba de tres ideas relacionadas: una antropología filosófica , una teoría de la historia y un programa económico y político. También existe el marxismo tal como lo han entendido y practicado los diversos movimientos socialistas, particularmente antes de 1914. Luego está el marxismo soviético elaborado por Vladimir Ilich Lenin y modificado por Joseph Stalin, que bajo el nombre de marxismo-leninismo (ver leninismo) se convirtió en la doctrina de los partidos comunistas establecidos después de la Revolución Rusa. (1917). Derivados de esto incluyeron el marxismo interpretado por el antiestalinista Leon Trotsky y sus seguidores, Mao Zedong, la variante china del marxismo-leninismo, y varios marxismos en el mundo en desarrollo. También estaban los marxismos no dogmáticos posteriores a la Segunda Guerra Mundial que han modificado el pensamiento de Marx con préstamos de las filosofías modernas, principalmente de las de Edmund Husserl y Martin Heidegger, pero también de Sigmund Freud y otros. Marxism. Encyclopaedia Britannica.

El marxismo es el modelo teórico explicativo de la realidad, compuesto principalmente por el pensamiento desarrollado en la obra de Karl Marx, filósofo, sociólogo, economista y periodista revolucionario alemán de origen judío, quien contribuyó en campos como la sociología, la economía, el derecho, y la historia; así como también la serie de pensadores que complementan o reinterpretan este modelo, tradición que va desde el coeditor de Marx, Friedrich Engels, hasta otros pensadores como Lenin, Stalin, León Trotski, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, Georg Lukács o Mao Zedong. Por lo tanto es correcto hablar de marxismo como una corriente del pensamiento humano. El marxismo se asocia principalmente al conjunto de movimientos políticos y sociales que surgieron durante el siglo XX, entre los que destacaron la Revolución rusa, la Revolución china y la Revolución cubana. Para estos movimientos sociales el nombre correcto es «comunismo» o «socialismo». Es incorrecto plantear estos movimientos como sinónimo de «marxismo», porque ni todo su componente humano ni toda su doctrina política se basó en el marxismo como tal. Wikipedia. Marxismo

Socialismo Utópico versus Científico
El socialismo utópico es un término utilizado para definir las primeras corrientes del pensamiento socialista moderno, como lo ejemplifica el trabajo de Henri de Saint-Simon, Charles Fourier y Robert Owen, que inspiró a Karl Marx y otros primeros socialistas. Sin embargo, las visiones de las sociedades ideales imaginarias, que competían con los movimientos revolucionarios socialdemócratas, se consideraban no basadas en las condiciones materiales de la sociedad y como reaccionarias. Aunque técnicamente es posible que cualquier conjunto de ideas o cualquier persona que viva en cualquier momento de la historia sea un socialista utópico, el término se aplica con mayor frecuencia a aquellos socialistas que vivieron en el primer cuarto del siglo XIX a quienes se les atribuyó la etiqueta ” utópico” por los socialistas posteriores como un término negativo para implicar ingenuidad y descartar sus ideas como fantasiosas o poco realistas. Para los marxistas [socialistas “científicos”], el desarrollo del capitalismo en Europa occidental proporcionó una base material para la posibilidad de lograr el socialismo porque, según el Manifiesto Comunista “lo que la burguesía produce sobre todo son sus propios sepultureros”, es decir, la clase trabajadora [obreros industriales], que debe tomar conciencia de los objetivos históricos establecidos por la [teoría dialéctica de la historia]. Wiki2. Socialismo.

Marx divide el futuro comunista … en mitades, una primera etapa o socialismo, que a menudo se conoce como la “dictadura del proletariado”, y una segunda etapa que también se llama “comunismo pleno”. Los límites históricos de la primera etapa se establecen en la afirmación de que “entre la sociedad capitalista y la comunista se encuentra el período de la transformación revolucionaria de una a otra. A esto corresponde también un período de transición política en el que el estado no puede ser nada más que la dictadura revolucionaria del proletariado“. El carácter general de este período lo proporciona la declaración de Marx de que “lo que tenemos que tratar aquí es una sociedad comunista, no como se ha desarrollado sobre sus propios cimientos, sino por el contrario, tal como surge de la sociedad capitalista; la que está así, en todos los aspectos, todavía estampada con las marcas de nacimiento de la vieja sociedad de cuyo vientre emerge“. Esta primera etapa es el período de gestación necesario para el comunismo completo: es un momento en que las personas que han destruido el capitalismo se dedican a la tarea de la reconstrucción total. Como forma de vida y organización, tiene rasgos en común tanto con el capitalismo como con el comunismo pleno y muchos que son únicamente propios, y Marx nunca indicó cuánto tiempo podía llevar esto, la primera etapa da paso gradualmente, casi imperceptiblemente, a la segunda.” Bertell Ollman. Marx’s Vision of Communism

Comunismo
“El comunismo, en el sentido en que utilizó Marx el concepto, surgirá de las economías socialistas. … Los individuos ya no trabajarían movidos por incentivos monetarios o materiales y las clases sociales que existen en el capitalismo y, en menor medida, en el socialismo, desaparecerían. El comunismo es una sociedad sin clases en la que el Estado ha desaparecido. En el socialismo, cada persona contribuye al proceso económico de acuerdo con su capacidad y recibe una renta acorde con su contribución; en el comunismo, cada uno contribuye de acuerdo con su capacidad, pero consume de acuerdo con sus necesidades.” Friedrich von Hayek. Los Fundamentos de la Libertad. 1960.

“Las características del sistema de producción comunista son las siguientes:
La sociedad estará organizada, es decir, no existirá ni anarquía en la producción, ni concurrencia, ni crisis.
No existirá división en clases, esto es, la sociedad no estará más dividida en dos partes que se combaten mutuamente y no será, por tanto, posible que una sea explotada por la otra. Una sociedad en que no existan clases y en que toda la producción esté organizada no puede ser otra que la sociedad comunista, en la cual todos trabajan solidariamente.
…El sistema de producción comunista no presupone la producción para el mercado. Se produce para satisfacer las necesidades de la sociedad. Por tanto, no existen mercancías, sino sólo productos. Estos productos no son recíprocamente cambiados, no son ni vendidos ni comprados, sino simplemente acumulados en los almacenes comunes y distribuidos a los que los necesitan. El dinero será cosa superflua.
… No existirán clases, y, por tanto, tampoco lucha de clases ni organización de clases. No siendo necesario tener freno alguno, el Estado se convierte en superfluo. ” . Nikolai Bujarin y Evgeni Preobrazhenski. EL ABC del Comunismo. 1920.

Marx divide el futuro comunista … en mitades, una primera etapa o socialismo, que a menudo se conoce como la “dictadura del proletariado”, y una segunda etapa que también se llama “comunismo pleno”. Los límites históricos de la primera etapa se establecen en la afirmación de que “entre la sociedad capitalista y la comunista se encuentra el período de la transformación revolucionaria de una a otra. A esto corresponde también un período de transición política en el que el estado no puede ser nada más que la dictadura revolucionaria del proletariado“. El carácter general de este período lo proporciona la declaración de Marx de que “lo que tenemos que tratar aquí es una sociedad comunista, no como se ha desarrollado sobre sus propios cimientos, sino por el contrario, tal como surge de la sociedad capitalista; la que está así, en todos los aspectos, todavía estampada con las marcas de nacimiento de la vieja sociedad de cuyo vientre emerge“. Esta primera etapa es el período de gestación necesario para el comunismo completo: es un momento en que las personas que han destruido el capitalismo se dedican a la tarea de la reconstrucción total. Como forma de vida y organización, tiene rasgos en común tanto con el capitalismo como con el comunismo pleno y muchos que son únicamente propios, y Marx nunca indicó cuánto tiempo podía llevar esto, la primera etapa da paso gradualmente, casi imperceptiblemente, a la segunda.” Bertell Ollman. Marx’s Vision of Communism

Socialismo y comunismo

Unos diez años después de la aparición de los términos «socialismo» y «socialista» surgieron en Francia las palabras «comunismo» y «comunista» y su uso se difundió rápidamente. Étienne Cabet y el neobabuvista Jean-Jacques Pillot las emplearon de inmediato y el adjetivo «comunista» fue usado para referirse a un banquete organizado por Pillot celebrado el 1 de julio de 1840 en las afueras de París…. En junio de 1843 el poeta alemán Heinrich Heine, quien desde hacía más de diez años vivía en París, advirtió de su crecimiento: «Los comunistas son en Francia el único partido que merece atención».
Desde Francia los términos «comunismo» y «comunista» se difundieron por los Estados alemanes y por Suiza, gracias al libro de Lorenz von Stein publicado en 1842 en Leipzig con el título El socialismo y el comunismo en la Francia de Hoy (Der Sozialismus und Communismus des heutigen Frankreichs) —Wilhelm Weitling, August Becker y otros los utilizaron enseguida—, y también por Gran Bretaña a través de otros canales. Así, el término «comunismo» fue sustituyendo progresivamente al original de «socialismo» o al menos se confundió con él.
Según Jean Bruhat, en la década de 1840 «comunista» y «socialista» no eran términos completamente equivalentes ya que los comunistas se distinguían por unas ideas que en ellos estaban más claramente afirmadas que en los socialistas, como la realidad de la lucha de clases de la que se derivaba la necesidad de la revolución —la conquista del Estado— para alcanzar la nueva sociedad, pues para cambiar al hombre había que cambiar el régimen económico y social en la vida, como lo advirtió el neobabuvista Théodore Dézamy cuando criticaba a los que creían «que para modelar al hombre a su gusto bastaría proponérselo de un modo testarudo y enérgico». Estas diferencias fueron las que motivaron a Karl Marx y Friedrich Engels adoptaron el término «comunista »y no de «socialista» para llamar a la Liga que fundaron en 1847 y al manifiesto de la misma hecho público al año siguiente. Engels específicamente en 1890 que en esos años «la parte de los trabajadores que, convencida de la insuficiencia de las revoluciones meramente políticas, exigencia una transformación radical de la sociedad, se llamaba entonces comunista», mientras que la mayoría de los que se han llamado socialistas»«se hallaban fuera del movimiento obrero y buscaban apoyo más bien en las clases “instruidas”»,«y como nosotros ya en aquel tiempo sostenido muy decididamente el criterio de que “la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma “, no pudimos vacilar un instante sobre el derecho de cuál de las dos denominaciones pro­ce­día elegir».
Des­pués de 1848, los tér­mi­nos «so­cia­lis­mo» y «co­mu­nis­mo» se afir­ma­ron y se su­per­pu­sie­ron, iden­ti­fi­cán­do­se en unos pe­río­dos y di­fe­ren­cián­do­se en otros, y tam­bién se uti­li­za­ron para ca­rac­te­ri­zar eta­pas de desa­rro­llo his­tó­ri­co distintas. El so­ció­lo­go fran­cés Émile Durkheim afir­mó que en el «co­mu­nis­mo», a di­fe­ren­cia del «so­cia­lis­mo», la con­tri­bu­ción a la pro­duc­ción común era libre y no pla­ni­fi­ca­da mien­tras que el con­su­mo se vivía en común.​ Poco des­pués Lenin en El Es­ta­do y la Revolución (1917) uti­li­zó la pa­la­bra «so­cia­lis­mo» para re­fe­rir­se a la pri­me­ra etapa en la con­se­cu­ción de la so­cie­dad sin cla­ses o «co­mu­nis­mo», ca­rac­te­ri­za­da por la or­ga­ni­za­ción co­lec­ti­va de la pro­duc­ción y la dis­tri­bu­ción en tanto que el con­su­mo se­gui­ría sien­do particular.
Según el mar­xis­mo, en un sis­te­ma so­cia­lis­ta, al es­ta­ble­cer­se la pro­pie­dad so­cial (co­lec­ti­va) de los me­dios de pro­duc­ción, des­a­pa­re­ce cual­quier forma de pro­pie­dad pri­va­da de los bie­nes de ca­pi­tal y con esta el ca­pi­ta­lis­mo como forma de apro­pia­ción del tra­ba­jo asa­la­ria­do, una forma de ex­plo­ta­ción por vía eco­nó­mi­ca. Por lo tanto el so­cia­lis­mo cons­ti­tu­ye el pri­mer paso para la ex­tin­ción de las cla­ses so­cia­les (o co­mu­nis­mo) dando así por su­pe­ra­da la lucha de cla­ses como motor del pro­gre­so histórico. Wiki2. Socialismo.

Marx llegó a la conclusión de que “la instauración del comunismo sólo podía llevarla a cabo un alzamiento del proletariado, toda su existencia se volcó en el intento de organizarlo y disciplinarlo para cumplir tal misión.” Isaiah Berlin. Karl Marx: Su vida y su entorno.

Pero aunque el comunismo era supuestamente inevitable, Marx sintió que la revolución era necesaria para llevarla a cabo. En primer lugar, Marx fue uno de los principales defensores del derrocamiento violento (“contundente”) del gobierno y del establecimiento del socialismo revolucionario. Le encantaba la violencia. Marx promovió causas revolucionarias en El Manifiesto Comunista en 1848, la Primera Internacional en 1860, y la Comuna de París en 1871.”

Aunque el revolucionario alemán no reveló sus planes en detalle, el Manifiesto Comunista incluyó un programa de diez puntos (Marx y Engels 1964 [1848], 40):

  1. Abolición de la propiedad en la tierra y aplicaciones de todos los alquileres de tierras a fines públicos.
  2. Un impuesto sobre la renta progresivo o graduado.
  3. Abolición de todo derecho de herencia.
  4. Confiscación de los bienes de todos los emigrantes y rebeldes.
  5. Centralización del crédito en manos del Estado mediante un banco nacional con capital estatal y un monopolio exclusivo.
  6. Centralización de los medios de comunicación y transporte en manos del Estado.
  7. Ampliación de fábricas e instrumentos de producción propiedad del Estado; la introducción en el cultivo de tierras de desecho, y la mejora del suelo en general de acuerdo con un plan común.
  8. Igual obligación de todos para trabajar. Establecimiento de ejércitos industriales, especialmente para la agricultura.
  9. Combinación de la agricultura con las industrias manufactureras; abolición gradual de la distinción entre ciudad y campo, por una distribución más equitativa de la población sobre el país.
  10. Educación gratuita para todos los niños en las escuelas públicas. Abolición de la mano de obra infantil en su forma actual. Combinación de educación con producción industrial, y así sucesivamente. . Mark Skousen. “The big three in economics: Adam Smith, Karl Marx, and John Maynard Keynes” (2007)

Las últimas líneas del Manifiesto Comunista llaman a derrocar el capitalismo y generar las condiciones para crear la sociedad socialista:

Los Comunistas no se dignan a ocultar sus opiniones y objetivos. Ellos abiertamente declaran que sus fines pueden ser logrados sólo por el derrocamiento total de todas las condiciones sociales existentes. Dejen a las clases dirigentes temblar en una revolución comunista. Los proletarios no tienen nada para perder, salvo sus cadenas. Ellos tienen un mundo para ganar. ¡Trabajadores del mundo, uníos!”. Skousen [ídem]

Aunque Karl Marx evitó e incluso prohibió “pensar e investigar científicamente la organización y el funcionamiento de la economía socialista” (Mises), las propuestas concretas en el Manifiesto Comunista fueron las primeras sobre cómo debía organizarse y funcionar la sociedad socialista y se basaban en el andamiaje teórico desarrollado por él. Un escritor marxista se refiere a las etapas de socialismo y comunismo:“

En sus obras, Marx no llegó a escribir cómo funcionaría el socialismo, pero sí dejó establecidas las principales características del sistema: la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y la construcción del socialismo bajo la dictadura del proletariado, en base a los diez puntos del Manifiesto Comunista. Sobre el comunismo no escribió más que sus referencias a que sería un sistema superior que acabaría con todos los males del capitalismo que detalladamente describió y analizó en la mayor parte de su obra. Veamos lo que dice Wikipedia. Tome en cuenta que estos artículos son editados por personas con marcado sesgo de izquierda, por lo que de ninguna manera pueden contener un sesgo de derecha o anti socialista.

El movimiento político socialista incluye un conjunto de filosofías políticas que se originaron en los movimientos revolucionarios del siglo 18 a mediados y finales y de la preocupación por los problemas sociales que se asociaron con el capitalismo. A finales del siglo 19, después de la obra de Karl Marx y su colaborador Friedrich Engels, el socialismo había llegado a significar oposición al capitalismo y la promoción de un sistema post capitalista basado en alguna forma de propiedad social de los medios de producción. Por la década de 1920, la socialdemocracia y el comunismo se habían convertido en las dos tendencias políticas dominantes dentro del movimiento socialista internacional. En este momento, el socialismo surgió como “el movimiento secular más influyente del siglo XX, en todo el mundo. Es una ideología política (o visión del mundo), un movimiento político amplio y dividido” y mientras surgió la Unión Soviética como el primer estado socialista en el mundo, condujo a la asociación generalizada del socialismo con el modelo económico soviético, algunos economistas e intelectuales argumentaron que en la práctica el modelo funcionó como una forma de capitalismo de estado, o una economía administrativamente planificada o dirigida.

El socialismo es una gama de sistemas económicos y sociales caracterizados por la propiedad social de los medios de producción o la auto-administración de los trabajadores, así como las teorías políticas y los movimientos asociados con ellos. La propiedad social puede ser pública, colectiva o de propiedad cooperativa, o la propiedad de acciones empresariales por los ciudadanos. Hay muchas variedades de socialismo y no existe una definición única que las englobe a todas, siendo la propiedad social el elemento común compartido por sus diversas formas.Los sistemas socialistas se dividen en formas de mercado y sin mercado. El socialismo sin mercado implica la sustitución de los mercados de factores y dinero con los criterios de ingeniería y técnicas basados en cálculo realizado en especie, produciendo de esta manera un mecanismo económico que funciona de acuerdo con diferentes leyes económicas de las del capitalismo. El socialismo sin mercado tiene como objetivo eludir las ineficiencias y las crisis tradicionalmente asociadas con la acumulación de capital y el sistema de ganancias. Por el contrario, el socialismo de mercado conserva el uso de precios monetarios, los mercados de factores y, en algunos casos, el afán de lucro, con respecto al funcionamiento de las empresas de propiedad social y la asignación de bienes de capital entre sí. Los beneficios generados por estas empresas serían controlados directamente por los trabajadores de cada empresa, o se entregan a la sociedad en general en forma de un dividendo social. El debate del cálculo socialista, originado por el problema del cálculo económico, se refiere a la viabilidad y los métodos de asignación de recursos para un sistema socialista.

La democracia económica propone una especie de socialismo de mercado, con un control más descentralizado de empresas, monedas, inversiones y recursos naturales.Los partidos socialistas y las ideas siguen siendo una fuerza política con diferentes grados de poder e influencia en todos los continentes, en dirección a los gobiernos nacionales en muchos países de todo el mundo. Hoy en día, algunos socialistas también han adoptado las causas de otros movimientos sociales como el ecologismo, el feminismo y el progresismo. Wikipedia. Socialism.

Socialismo Real
El término “Socialismo real” fue popularizado durante la era Brezhnev en los países del bloque del Este de Europa y la Unión Soviética. El término se refiere a la planificación económica de tipo soviético impuesto por los partidos comunistas vigente en ese momento en particular. A partir de la década de 1960 en adelante, países como Polonia, Alemania Oriental, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia comenzaron a discutir que sus políticas representaban lo que era viable en la práctica debido a su nivel de productividad, incluso si no se ajustaba la concepción marxista del socialismo.
El concepto de socialismo real aludía a un futuro sistema socialista altamente desarrollado. Sin embargo, el crecimiento más bajo de la productividad y el nivel de vida insuficiente en los países del COMECON causaron la frase “socialismo real”.De jure, a menudo referidos como “repúblicas populares (democráticas)”, estos estados fueron gobernados por un solo partido marxista-leninista alineado con los soviéticos, algunos de los cuales fueron gobernados de manera autocrática y habían adaptado una forma de economía planificada y el socialismo propagado como su ideología. El término “socialismo real (existente)” se introdujo para explicar la brecha evidente entre el marco ideológico propagado y la realidad política y económica que enfrentan las sociedades de estos estados.
Otro aspecto del término “socialismo real” contenía elementos de la división chino-soviética y otros “desacuerdos”, que en realidad eran abismos ideológicos, entre la Unión Soviética y sus estados satélites por un lado y la República Popular de China y los seguidores de un grupo de tipo de ideología comunista más maoísta por el otro. Los soviéticos deseaban hacer cumplir la idea de que su versión del socialismo era “real” y los chinos y sus seguidores no lo eran, precisamente porque el movimiento comunista de inspiración maoísta, que había crecido tan rápidamente en todo el mundo como una alternativa de “izquierda radical” a las ideas soviéticas, había afirmado constantemente que la Unión Soviética ya no era socialista y había traicionado la revolución. Para contrarrestar esta afirmación del revisionismo marxista, los soviéticos afirmaron desafiantemente que su socialismo era “socialismo real”, lo que implica que otros modelos de socialismo no eran realistas. Wikipedia. Real Socialism.

En su artículo sobre el socialismo, Wikipedia en inglés también distingue dos tipos de corrientes socialistas: aquellos que abogan por un cambio “revolucionario” y los que abogan por cambios a través de la reforma al sistema capitalista.

Reforma versus revolución
Los socialistas revolucionarios creen que una revolución social es necesaria para efectuar cambios estructurales en la estructura socioeconómica de la sociedad. Entre los socialistas revolucionarios hay diferencias en la estrategia, la teoría y la definición de “revolución”. Los marxistas ortodoxos y los comunistas de izquierda adoptan una postura imposibilista, creyendo que la revolución debería ser espontánea como resultado de las contradicciones en la sociedad debido a los cambios tecnológicos en las fuerzas productivas. Lenin teorizó que bajo el capitalismo los trabajadores no pueden lograr la conciencia de clase más allá de organizarse en sindicatos y hacer demandas a los capitalistas. Por lo tanto, los leninistas defienden que es históricamente necesario que una vanguardia de revolucionarios con conciencia de clase desempeñe un papel central en la coordinación de la revolución social para derrocar al estado capitalista y, finalmente, la institución del estado por completo. La “revolución” no se define necesariamente por los socialistas revolucionarios como una insurrección violenta, sino como un desmantelamiento completo y una rápida transformación de todas las áreas de la sociedad de clases lideradas por la mayoría de las masas: la clase trabajadora.
El reformismo se asocia generalmente con la socialdemocracia y el socialismo democrático gradualista. El reformismo es la creencia de que los socialistas deberían participar en las elecciones parlamentarias dentro de la sociedad capitalista y, si son elegidos, utilizar la maquinaria del gobierno para aprobar reformas políticas y sociales con el fin de mejorar las inestabilidades y desigualdades del capitalismo. https://wiki2.org/en/Socialism

El artículo adolece de contradicciones al decir que “la “revolución” no se define necesariamente por los socialistas revolucionarios como una insurrección violenta, sino como un desmantelamiento completo y una rápida transformación de todas las áreas de la sociedad” Pero ¿Cómo puede realizarse un “desmantelamiento completo” sin el uso de la fuerza y la violencia contra la oposición que genera? La historia demuestra que ninguna revolución socialista ha sido pacífica.

Otra inexactitud es llamar socialistas reformistas a la socialdemocracia y el socialismo democrático gradualista. Ninguno de los dos movimientos persiguen sustituir el sistema capitalista por el socialista. Ninguno de ellos se adapta a la definición de socialismo que antes hemos analizado, ya que no persiguen eliminar la propiedad privada convirtiéndola en propiedad social o estatal, piedra angular del socialismo como sistema diferente al capitalismo.

Los partidos que se llaman socialistas o de ideología socialista que han tomado el poder mediante su participación en el juego democrático y una vez en el mismo han realizado reformas políticas y sociales no para “mejorar las inestabilidades y desigualdades del capitalismo” como dice el artículo, sino para estatizar empresas, confiscar tierras y distribuirlas, imponer controles de precios, de cambio de divisas y otras regulaciones para impedir el normal funcionamiento del mercado, además de fomentar la polarización de la sociedad, lo han hecho enfrentando oposición y debieron recurrir a la represión y al final, a la destrucción del sistema institucional y la democracia, para imponerse y permanecer en el poder indefinidamente. El caso de Venezuela es un ejemplo reciente.

Estado socialista
Un «Estado socialista» se refiere a un Estado bajo el control de un partido de vanguardia que organiza los asuntos económicos, sociales y políticos hacia la construcción del socialismo. Esto a menudo incluye por lo menos la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, operada normalmente de acuerdo con un plan de producción, al menos en las principales esferas productivas y sociales.

La mayoría de las teorías asumen la democracia generalizada como principio básico de un Estado socialista, entendida como la participación democrática de los trabajadores en todos los niveles de la administración estatal y económica. Esto es la “democracia participativa” en contraposición a la “democracia representativa” que prevalece en los países capitalistas. Sin embargo, en la realidad, la participación popular se limita a asuntos menos relevantes, ya que las decisiones principales, y a veces todas las decisiones, se toman por el partido en el poder o como ha sido en muchos casos, ni siquiera por cuerpos políticos colegiados, sino exclusivamente por el líder, como lo fue en los casos de Stalin, Mao, Castro, Kim Il Sung, Chávez y otros gobernantes socialistas totalitarios.La abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y la construcción del socialismo bajo la dictadura del proletariado, postulados conclusivos de la doctrina social de Marx, condujeron en todos los casos, a dictaduras totalitarias o autoritarias de una elite que se arrogó la representación del proletariado o del pueblo, al culto a la personalidad, a la existencia de un Estado omnipotente que controla todos los aspectos de la vida de las personas. Estas fueron características del socialismo real.

Un Estado donde un grupo de burócratas planificaba y dirigía centralmente la economía, decidiendo qué producir, cómo producir y para quién producir, lo que provocó el atraso económico y la insatisfacción de las necesidades de la población. Los estados socialistas dieron prioridad a desarrollar la industria bélica y los cuerpos de seguridad para vigilar a la población. La promesa de la igualdad se cumplió para la gran mayoría de la gente, solo que la riqueza resultó tan poca que lo que se igualó fue la pobreza. Sin embargo la elite vivía con las comodidades y lujos que antes los revolucionarios criticaron a la burguesía. Las clases no desaparecieron, sino que cambiaron.

Los neo marxistas aducen que el socialismo real, sus características y por tanto su fracaso, no son el resultado de la doctrina marxista, pero las evidencias están ahí: los dogmas de Marx sobre la necesaria abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y la dictadura del proletariado, conducida por una vanguardia intelectual, que destruyera a la burguesía, como clase explotadora de los trabajadores, para construir el socialismo, son postulados centrales de la doctrina marxista. Sus seguidores implementaron fielmente estos postulados.

Que Lenin, Stalin, Mao, Honecker, Ceaucescu, Ho-Chi Min, Kim Il Sung, Castro o Chávez hayan impreso al socialismo su sello personal y lo hayan adecuado a las condiciones de sus respectivos países, tal vez alejándose de los deseos de Marx, es otro asunto y es totalmente comprensible, pues Marx nunca llegó a escribir en detalle cómo debía ser la construcción del socialismo, y de haberlo hecho, nunca podría haberse implementado de igual manera en todas partes.

Pero lo que cuenta aquí no son los deseos de Marx, o lo que utópicamente creyó que sería el resultado final de sus teorías –y fue un contrasentido que en su tiempo llamara utopistas a quienes pretendían elaborar una teoría de cómo debía organizarse el socialismo–, sino los resultados reales de su dogma sobre el proceso dialéctico que según él conduce fatalmente al socialismo, etapa intermedia para construir el comunismo “que promete realizar los sueños y los viejos deseos de la humanidad y saciar sus resentimientos innatos. Promete el paraíso terrenal, una Jauja llena de felicidades y de goces, y el regalo más apetitoso para los desheredados: la humillación de todos aquellos que son más fuertes y mejores que la multitud.” Ludwig von Mises.

El idílico mundo de la sociedad comunista que Bujarin describió en su ABC del Comunismo, jamás fue alcanzado. Durante los 70 años que duró el socialismo real en la Unión Soviética y Europa del Este, los más de 50 años que duró en China, y los más de 70 años que ha durado en Cuba, no se dio la transición hacia el comunismo, donde el Estado desaparece. Por el contrario, en el socialismo real el Estado se convirtió en la fuente principal de opresión y control de la sociedad.

El socialismo real y el fascismo fueron la expresión histórica del totalitarismo más relevante del siglo XX. Lenin, el más pragmático heredero de los dogmas marxistas, encarnaba los deseos de justicia social, para lograr los cuales se justificaba que se convirtiera en un dictador con poderes absolutos, decidiendo sobre todo, incluyendo sobre la vida y la muerte.

León Trotsky fue un intelectual marxista ortodoxo y un crítico del dictador soviético José Stalin. Al morir Lenin, Stalin se hizo con el poder y Trotsky tuvo que huir y vivir exiliado fuera de Rusia hasta que fue asesinado en la ciudad de México. Para él, el totalitarismo y el desastre económico soviético posterior a la época leninista, eran culpa de Stalin, no del socialismo. Pero la verdad, el totalitarismo era una herencia de Lenin.

La violencia, el asesinato y el terror como medio para asaltar el poder y permanecer en él fueron llevados por el socialismo real o comunismo a los más altos niveles de genocidio que el mundo ha conocido. En el “Libro Negro del Comunismo: crímenes, terror y represión” (1997) profesores universitarios e investigadores europeos realizaron una minuciosa investigación de los crímenes cometidos por los regímenes socialistas en el siglo veinte. La lista que dan a conocer los autores asciende a cien millones de muertos: veinte millones en la URSS y sesenta millones en China; el resto se distribuye entre los diferentes países de Europa del Este, el sudeste asiático, África y América Latina. Esta cifra supera a los veinticinco millones de muertes de la que los nazis en el poder pueden haber sido responsables, el otro gran genocidio de la historia.

“El premio Nobel de Economía Friedrich A. Hayek, quien también fue socialista en su juventud, advirtió al público europeo que nazismo y comunismo eran finalmente la misma cosa. Escribiendo en la época de Hitler, Hayek explicó que el conflicto entre la derecha nacionalsocialista y la izquierda marxista era en realidad un conflicto «entre facciones rivales» que tenían idéntica naturaleza ideológica. Ambos —y esto es lo relevante— detestaban el liberalismo individualista anglosajón y el capitalismo que este engendraba.” Axel Kaiser y Gloria Álvarez. El engaño populista. 2016.

Puede que George Orwell haya leído a Hayek antes de escribir sus famosas novelas tituladas “Rebelión en la Granja” y “1984” publicadas en 1945 y 1949 respectivamente y se haya inspirado en “Camino de servidumbre”ya que varios aspectos de las novelas son un reflejo de esa obra de Hayek. Retrata las características de los regímenes totalitarios y autoritarios socialistas, tanto los pasados como los actuales, por lo cual conserva su vigencia 70 años después de su publicación.

En los gobiernos totalitarios, y todos los regímenes socialistas o comunistas lo han sido, se restringen las libertades civiles e incluso sociales, de pensamiento y de reunión. Cualquier confrontación con el Estado se suele considerar como un acto de conspiración y traición. En ocasiones, sin ningún tipo de evidencia, eludiendo así cualquier tipo de justicia. El totalitarismo en China, Corea del Norte y Cuba siguió, y sigue hasta el presente pero de manera más sofisticada, el mismo patrón reseñado en la sociedad orwelliana.

El guión para construir el estado totalitario que Hayek magistralmente describió hace ya 85 años y Orwell retrató hace 70, fue documentado con evidencias surgidas de fuentes oficiales por Hannah Arendt muy poco después en “Los orígenes del totalitarismo”.Es paradójico que la doctrina marxista proclamara que “la religión es el opio del pueblo” y que el advenimiento del socialismo tenía un carácter “científico”, en la realidad este haya adquirido los atributos de una religión, en la que no hay un dios imaginario, sino real, de carne y hueso y un aparato que vela por la integridad de las “verdades” totalitarias, la nueva religión.

Tan reciente como en septiembre de 2019, el Parlamento Europeo publicó una resolución titulada Importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa recordando que muchos países del este de Europa fueron “sometidos a dictaduras, a veces bajo la ocupación o la influencia directa de la Unión Soviética, durante medio siglo, y continuaron privados de libertad, soberanía, dignidad, derechos humanos y desarrollo socioeconómico”y “Pide una cultura común de memoria histórica que rechace los crímenes de los regímenes fascistas y estalinistas, y de otros regímenes totalitarios y autoritarios del pasado, como medio para fomentar, en particular entre las generaciones más jóvenes, la resiliencia ante las amenazas modernas que se ciernen sobre la democracia”.

Arturo J. Solórzano
Agosto, 2019

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